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Este blog está destinado especialmente a vosotros, mis alumnos y alumnas. Así pues, la idea nace con el propósito de introducir, de manera constante y permanente, las nuevas tecnologías en nuestra área y en nuestras vidas. Pero no sólo eso, el objetivo fundamental se centra en poder desarrollar la creatividad y la autonomía personal a la hora de aprender Lengua Castellana y Literatura. Para ello, os proporcionaré materiales y recursos variados para que investiguéis por vuestra cuenta y os sintáis protagonistas en vuestra propia educación. Mientras, sed felices.

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miércoles, 18 de noviembre de 2015

ARGUMENTO DE EL ANFITRIÓN

Júpiter, enamorado de Alcmena, aprovechando la ausencia de su marido, Anfitrión, que está al frente de las tropas tebanas en su campaña contra los teléboas, toma el aspecto físico de éste para engañar a su esposa, con la que disfruta en el momento del comienzo de la comedia de una larga noche de amor. Le acompaña y asiste, bajo la apariencia de Sosia, esclavo de Anfitrión, su propio hijo, el dios Mercurio, que, en el papel de fiel y astuto esclavo de comedia, está dispuesto a todo con tal de favorecer los amores de su padre y señor. Y es precisamente en esta situación cuando se produce, tras el remate feliz de la guerra, el regreso de los verdaderos Sosia y Anfitrión, que va a brindar a los personajes divinos la posibilidad de burlarse de ellos y provocar las más divertidas situaciones. El primero en ser burlado será el esclavo Sosia, que, enviado por delante por Anfitrión para anunciar a su esposa su regreso victorioso, va a encontrarse con un doble (el dios Mercurio) que no está dispuesto a dejarle pasar y que acaba haciéndole dudar de su propia identidad y obligándole a regresar al puerto. A continuación, tras despedirse afectuosamente Júpiter de Alcmena, alegando la necesidad de su presencia al lado de sus tropas, se produce el regreso del verdadero Anfitrión, que escucha con asombro las increíbles afirmaciones de su esclavo sobre la existencia de otro Sosia, mucho más fuerte que él, que le cerró por la fuerza el camino de la casa y le impidió cumplir con su misión. Pero su asombro será aún mayor ante el frío recibimiento de su esposa, que, no menos sorprendida por el rápido regreso de su marido, se cree víctima de una burla por parte de él. Y este asombro se va a tornar en furia al enterarse de que él mismo acaba de dejarla tras pasar una noche juntos, para acabar convirtiéndose en desconcierto cuando su esposa, encajando con la admirable dignidad de una matrona inocente los cargos de infidelidad que su marido profiere contra ella, aporta pruebas fehacientes en favor de sus palabras. Tras el altercado, Anfitrión sale en busca de sus propios testigos. Entra entonces en escena de nuevo Júpiter, que, siempre bajo el aspecto de Anfitrión, para complicar más las cosas y, de paso, satisfacer un poco más su pasión, viene a solicitar el perdón de su esposa, calificando de simple broma todas las acusaciones pronunciadas. A continuación, mientras Júpiter disfruta nuevamente de los favores de Alcmena, regresa Anfitrión, pero Mercurio, apostado en el tejado de la casa y fingiendo una borrachera, le impide la entrada y aprovecha la ocasión para someterlo a una nueva sesión de burla. En este punto se abre en la comedia una amplia laguna en la que, juntándose en escena Júpiter y Anfitrión, debían de acusarse mutuamente de adulterio y ni siquiera Blefarón, piloto, era capaz de distinguirlos. Al final, tras el relato por boca de la despavorida Bromia del milagroso parto de Alcmena, que de una vez da a luz a dos gemelos, Hércules e Ificles que lo acompañan, el propio Júpiter, revelando su verdadera personalidad, aclara todo lo sucedido.

FRAGMENTO DE EL ANFITRIÓN

Para situarnos en el texto, recordemos que Júpiter, enamorado de Alcmena, adopta la forma de su esposo, Anfitrión, que se encuentra ausente, y cuando el verdadero Anfitrión regresa le encuentra en la cama con ella. También, Mercurio adopta la forma del esclavo del esposo, Sosia, y cuando el verdadero Sosia regresa al hogar, se encuentra con un clon suyo que le hace dudar de su propia identidad y que incluso, le golpea. Nos encontramos ahora en el fragmento en el que el real Sosia le explica a su auténtico amo lo que ha ocurrido.


ANFITRIÓN: -¿Cómo diablos puede ser —reflexiona conmigo- que tú estés aquí y en casa. Esto quiero que se me explique.

SOSIA: -En verdad que estoy aquí y allí. Asómbrese quienquiera, que ello no te parece más admirable a ti que a mí. 

ANFITRIÓN:- ¿Cómo? 
SOSIA:- Digo que no te parece más admirable a ti que a mí; yo mismo, así los dioses me valgan, no podía darme crédito a mí mismo, Sosia, hasta que el otro Sosia, yo mismo,me forzó a creer. Explicó detalladamente todo lo que ocurrió allá cuando nos enfrentábamos con los enemigos. Me ha robado la figura y el nombre, y ni la leche es más parecida a la leche de lo que él se parece a mí, pues cuando hace poco,antes del alba, me has enviado del puerto a casa...
ANFITRIÓN: -¿Qué? 
SOSIA: -Hacía ya mucho tiempo que estaba en la puerta antes de llegar. 
ANFITRIÓN: -¡Malvado! ¿Qué farsa es ésta? ¿Estás en tus cabales? 
SOSIA: -Ya lo ves. 
ANFITRIÓN: - No sé qué maleficio habrán echado a este hombre, con mano aviesa,desde que se apartó de mí. 
SOSIA:- Cierto: me han machacado con golpes de manera extremada. 
ANFITRIÓN: -¿Quién? 
SOSIA:- Yo mismo, yo que estoy en casa ahora mismo. 
ANFITRIÓN: -Ten cuidado de no responder más que a lo que te pregunte. Ante todo quiero que me expliques quién es este Sosia. 
SOSIA: -Tu esclavo. 
ANFITRIÓN: -Contigo tengo ya de sobra, y desde que nací no he tenido otro esclavo Sosia que tú. 
SOSIA: -Y yo, Anfitrión, te digo esto: Al llegar haré que encuentres en tu casa, te lo aseguro, otro Sosia, que es hijo de Davo, mi mismo padre, que tiene mi misma traza y mi misma edad. ¿Para qué hablar más? Te ha nacido un gemelo de Sosia.